HomeBlogFrustración Materna

Nos sentimos mal como mamá cuando nos juzgamos nosotras mismas, cuando nos juzgan o suponemos que lo hacen otros.

Pero nada más difícil que sentir que no lo estamos haciendo bien. Que tu papel como madre se vea influenciado por tus altibajos emocionales.

Solicitamos a Dios más paciencia, más fuerza, más coraje, más dominio de nosotras mismas.

En los momentos caóticos muchas veces desfallecemos, nos cansa que sucedan una y otra vez.

Nos genera frustración creer que no lo estamos haciendo bien.

Nos consideramos malas madres porque un suceso hizo que perdiéramos la cordura.

Creemos que por una palabra, una acción inadecuada que tengamos con nuestros hij@s determinará en quienes se convertirán.

Olvidamos todo lo positivo que les brindamos a nuestros hij@s a diario y nos dejamos llevar por una acción, una palabra, un momento, etc.

Nos da miedo que aquello que hemos sembrado con tanto esfuerzo obtengamos pocos frutos o frutos dañados.

Exageramos y creemos que la situación se saldrá de control, que ese comportamiento de berrinche o pataleta  sucederá con mayor frecuencia y fuerza. Pero no siempre, podría ser así.

Dramatizamos la situación, sintiéndonos malas madres. Juzgándonos sin medidas.

Y nos olvidamos que somos buenas madres, y que antes de que actuemos de X manera (inadecuada para otros) hay un evento previo que hace que lo hagamos de esa manera.

En este aprendizaje como madres, crecemos al tiempo que crecen nuestros hij@s. Todas somos buenas madres de una u otra forma tratamos cada día de hacerlo mejor, por ellos y por nosotras mismos.

Para esos días en los que nos sintamos así nos queda, respirar profundo, tomar aire, cambiar de lugar, pensar lo positivo y no dejarnos llevar de ese momento caótico.