HomebebésLa maternidad = El amor en todo su esplendor!

Quien se convierte en madre descubre el amor en todo su esplendor.

Con nuestras parejas, creíamos haber encontrado a ese prototipo de príncipe azul, incluso llegamos a sentir “amor real”. Y sí, es cierto, lo he sentido. Pero con mi bebé he reconocido, verificado y comprobado el verdadero amor, sincero, bondadoso. Un amor que desea triple mil veces lo mejor para ellos que para nosotras mismas. Y es que, ser madre, es una virtud, un privilegio.

Un amor que no entiende de límites, que no se dispersa, que no busca reciprocidad. Es un amor entregado, conectado a través de miradas, gestos, palabras. Un amor que transciende cualquier obstáculo, desde una terrible empatada (popis) hasta una angustiosa vomitada. Es un amor que no entiende de horarios, que solo busca entregar al 100% lo mejor que se tiene de sí misma.

No importando las madrugadas, el sacrificio para brindarle un mejor hogar, el tiempo de calidad invertido, cubrir sus necesidades, darle amor, etc…  siendo la sonrisa de un hij@ la mejor medicina para el alma de una madre. El vínculo que existe entre madre e hij@ es único. Este es un amor incondicional, no se marchita, siempre esta a la vanguardia en temas del amor y cuidado.

Descubrí el amor verdadero y no me cambio por nada ni nadie. Es maravilloso, sensacional. Sí hablamos de religión entiendo perfectamente a la Virgen María todo lo que sufrió con la muerte de su hijo. Así mismo, me pongo en el lugar de mi abuela, mi madre, mis tías, todo lo que han “soportado (vivenciado)” por y para sus hij@s. Este amor transciende cada día más y más. Me siento a punto de explotar. Lo confieso, mi talón de Aquiles es mi bebé, cualquier cosa que le pase si es mala me derrumba, si es buena me llena de dicha y de felicidad.

Siguiendo lo anterior, esto va de la mano con lo que menciona Erich Fromm en su libro “El arte de amar”, estoy de acuerdo con él en que para saber amar debemos primero elegir ser felices. No podemos amar al otro si antes no nos amamos a nosotros mismos y no hemos elegido ser felices con lo mucho o  poco que tenemos. Según Fromm, la madre es aquella que ama a su hij@ no por lo que es, sino por que es. Lo ama simplemente porque existe.

Gracias a la hormona oxitocina, el amor maternal es real, esta científicamente comprobado todo lo que ocurre a nivel cerebral desde el momento en que el bebé se encuentra en el vientre hasta el momento de su nacimiento y mucho más allá. Es increíble como nuestro cuerpo y cerebro están conectados. Incluso, en artículos refieren que las madres con altos niveles de oxitocina tendrán mayor apego hacia su bebé. La interacción permanente con el bebé es la que “alimenta” el amor de madre. Y para el bebé le servirá un buen apego para ser más resistente al estrés y a los trastornos mentales.

Como madres, debemos considerar que el amor que le transmitamos a nuestros hij@s, logrará formar adultos sanos. Así mismo,  este amor a primera vista, ell@s también lo sienten hacia nosotras desde el primer momento en que abren sus ojos, cuando sienten nuestra respiración y cuando perciben nuestro olor awww.