HomeBlogLos terribles y mágicos 2 años y medio!

En este tiempo, he notado que sus recuerdos prevalecen. Cada acontecimiento y momento vivido se vuelve importante para su cerebro y emociones.

Me asombra su memoria y su capacidad para relatar lo vivido. Cada detalle cuenta para él. Cuando le hablo y le explico cualquier idea o suceso, lo hago creyendo que me entenderá. Y exactamente entiende lo que le quiero decir, interpreta mis emociones, mis actitudes. Sé que de mi depende cada acción que él haga. Trato de no olvidarme de mi papel como guía.

Entendí que cada pataleta tiene su motivo, es decir, algo la ocasiona. No sucede porque si. Sobretodo en esos días en los que está jugando y no quiere parar, he aprendido y sigo aprendiendo cada día como manejar el momento y como puedo lograr envolverlo con otra cosa, distraerlo (no olvidando lo que quería o el motivo de la pataleta) y mostrarle otras opciones.

Tengo en cuenta que cuando no ha dormido, cualquier cosa que vea, haga o tenga en mente podría ocasionar una enorme explosión (es una bomba de tiempo), la cual mezclada con sueño, cansancio y ganas de hacerle saber al mundo cómo esta pero sin aún tener el dominio exacto de expresarlo, es parte de aprender a controlar sus emociones.

En realidad como padres en esta edad, los juzgamos, creemos muchas veces que quieren manejarnos; y pensamos cuando se nos agota la paciencia lo equivocado que están. Entonces reaccionamos en una batalla olvidándonos de Acción = Reacción. Olvidándonos que los adultos somos nosotros. [Si pega, le pego, si grito, grito más]. No! no es una batalla. Nosotros como padres debemos poner el orden de las cosas, mantener la calma, mostrar el dominio de la situación y tener en cuenta que como reaccionemos, será la imagen que ellos guardaran en su memoria y corazón.

Es cierto, no tenemos mentes dispuestas para comprender, no toleramos a veces nuestras propias emociones y se nos hace difícil entender las emociones (o comportamiento) de los demás. Pero ellos son niños y deben actuar como tal.

Ellos solo quieren reír, divertirse, jugar, explorar, comprender el mundo, aprender; nosotros exigimos que se ajusten a nuestros horarios, que aprendan a comportarse en lugares no aptos para niños (mejor que nunca!), a terminar una actividad cuando para ellos no ha acabado y muchas cosas más…

Deseo que estos terribles y mágicos 2 años y medio sigan estando acompañados de mucha paciencia y amor.