He aprendido a buscar culpables en las personas cuando hago algo malo.

Cuando algo ocurre y cometo un error, decía: No, tú! Ejemplo: Lucas porque dejaste eso tirado. Respondía: No, tú lo dejaste tirado!

Últimamente mi papá es el que ha salido más perjudicado de esto.

Ahora digo: No, mi papá! Dando a entender que yo no fui el que cometí X cosa sino mi papá. Mi papá llega a convertirse en el culpable de mis errores.

Es decir, no reconozco el error, se los transfiero a otra persona, en este momento, es mi papá, aunque mis papás se han dado cuenta que reacciono así ante el hecho que no me hagan sentir culpable por algo en lo que estoy aprendiendo todos los días.

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  1. Darse tiempo a solas. Respetar espacios que disfruta el otro.
  2. Conversar de lo que sucede en el mundo.
  3. Poner reglas de situaciones o eventos que estresan al otro.
  4. Comunicar sentimientos.
  5. Hacer planes juntos.
  6. Demostrarse cuanto se aman no solo con palabras sino con hechos.
  7. Cuidar al otro.
  8. Hacer agradable este tiempo juntos, aprovechando las habilidades de cada uno.
  9. Mantener encuentro íntimo.
  10. Admirar y agradecer por estar juntos.

He analizado como esta nueva generación de padres busca y quiere tener hij@s perfectos. No me refiero a que sean perfectos físicamente, sino en sus habilidades y comportamiento.

No sé si me he sabido explicar. Buscan hij@s que tengan todo tipo de fortalezas, hij@s que se destaquen en todas sus áreas. Hij@s que nunca prueben equivocarse.

Diariamente se observan niñ@s aturdidos por este modelo de crianza. Niñ@s que temen hablar, caminar, correr, jugar, porque no saben si lo harán bien o mal. Niñ@s que no pueden experimentar ser niñ@s por miedo a hacer el rídiculo. Niñ@s que temen equivocarse por las consecuencias que pueda tener su conducta. Niñ@s que buscan el reconocimiento del adulto pero que no llegan a conocerse a sí mismos. Son niñ@s infelices, inseguros y con muchos temores.

Estos niñ@s copian este modelo de crianza y lo replican en sus hogares cuando son adultos.

Aterroriza imaginarnos como será el mundo en unos años con este modelo de crianza, lo cual generara mayores efectos secundarios.

Este post es un llamado a reflexionar cómo padres. A veces les exigimos tanto, que dejamos que no vayan a su ritmo y logren poco a poco (en su debido tiempo y momento) lo que deseamos. Queremos que hablen mejor, que tengan habilidades motrices, que coman todo tipo de comida, que no teman quedarse con otros familiares, que tengan buen comportamiento en su colegio, que se destaquen en algún deporte o o en un área artística, entre muchas cosas más.

Los niñ@s necesitan ser imperfectos para lograr ser adultos exitosos. Necesitan explorar, descubrirse y equivocarse para llegar a ser mejores personas.

No olvidemos que serán niñ@s por muy poco tiempo. Debemos amarlos y enseñarles a amar. Debemos centrarnos en ellos, disfrutarlos, conocerlos y comprenderlos.

Citando a Papalia (2009) Las siguientes pautas, pueden ayudar a los padres de infantes a desalentar el negativismo y a alentar conductas socialmente aceptables.

  • Sea flexible. Aprenda los ritmos naturales de los niños y sus agrados y desagrados.
  • Piense en sí mismo como puerto seguro, con límites seguros a partir de los cuales el niño puede emprender el descubrimiento de su mundo y al cual el niño puede retornar para encontrar apoyo.
  • Haga su casa segura para niños. Ponga a su disponibilidad objetos irrompibles seguros para explorar.
  • Evite el castigo físico. A menudo es ineficaz e incluso puede conducir al infante a causar más estropicios.
  • Ofrezca opciones —aunque sea limitadas— para darle cierto control al niño (”¿Quieres bañarte ahorita o después de que leamos un libro?”).
  • Sea consistente al hacer valer los requisitos necesarios.
  • No interrumpa alguna actividad a menos de que sea absolutamente necesario. Trate de esperar hasta que la atención del niño haya cambiado.
  • Si es necesario que interrumpa, advierta de ello (“Ya pronto nos vamos a tener que ir del parque”).
  • Sugiera actividades alternas cuando el comportamiento se torne inaceptable (cuando Ashley empiece a arrojar arena en la cara de Keiko, diga “¡Mira! Nadie está usando los columpios. ¡Vamos a columpiarte bien alto!”).
  • Sugiera; no ordene. Acompañe sus peticiones de sonrisas y abrazos, no de críticas, amenazas o restricciones físicas.
  • Conecte sus peticiones con actividades placenteras (“Es hora de que dejes de jugar para que me acompañes a la tienda”).
  • Recuérdele al niño lo que usted espera (“Cuando venimos a este parque, nunca salimos fuera de la reja”).
  • Espere unos cuantos momentos antes de repetir una petición si el niño no la acata de inmediato.
  • Utilice tiempos fuera para finalizar conflictos. De manera no punitiva, retírese usted mismo o al niño de la situación.
  • Espere menos autocontrol durante momentos estresantes (enfermedad, divorcio, el nacimiento de un hermano o una mudanza a una casa nueva).
  • Espere que sea más difícil que los infantes acaten lo que deben de hacer que lo que no deben de hacer. “Recoge tu cuarto” requiere de mayor esfuerzo que “No escribas en las paredes”.
  • Mantenga el ambiente lo más positivo posible.
  • Haga que su niño quiera cooperar.
  • Póngase a la altura del niño.
  • Establezca siempre el diálogo.
  • En los momentos caóticos tome por un momento distancia para regular sus emociones.
  • Recuerde que su hijo está analizando y evaluando todo sus pasos.

 

Papalia,D. E., Wendkos Olds, S., & Duskin Feldman, R. (2009). Psicología del Desarrollo: De la infancia a la adolescencia. Undécima edición. México. Editorial Mc Graw Hill.

Tengo a alguien que me observa todo el tiempo.

Analiza cada acción, cada palabra que empleó. Volteo y lo noto viéndome a cada instante.

Me cuestiona sobre el porqué de cualquier acción o evento que suceda.

Esta en una etapa en donde su aprendizaje es por imitación.

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Cuando nos convertimos en padres tenemos muchas expectativas acerca de las diferentes etapas que vivirán nuestros hij@s.

Ellos nos convierten en padres y aunque un hijo no viene con un manual de instrucciones nos esmeramos por dar lo mejor de nosotros mismos para su crecimiento y desarrollo.

Reflexionemos: ¿Qué ha cambiado en nosotros mismos desde que somos padres?

En este análisis he notado que muchas veces los resultados no son lo que esperábamos. Ejemplo: Ese día en que tienes un evento importante o estás con poco tiempo, nuestros hij@s se comportan peor que nunca. Nuestra expectativa es que sean calmados, amorosos, amigables. La realidad es que su comportamiento es irritable, se frustran con facilidad, no entienden lo que le digamos, debido a que los niñ@s a sus dos y tres años aún están descubriendo su entorno y sus emociones.

A continuación, les comparto un análisis de algunas situaciones que vivimos como padres:

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Les comparto estas expresiones que muchas veces escuchamos de distintas personas como recuerdo de su infancia:

“A mí mis papás me pegaban de niño y yo no estoy traumado”, afirmó el hombre que su ex-pareja le denunció por violencia física.

“A mí de niño me dejaban llorando solo hasta que me durmiera y tan mal no salí”, señaló el hombre que pasa largas horas trasnochando en redes sociales afectando su sueño.

“A mí me castigaban de niño y estoy bien”, dijo el hombre que cada que comete un error, se dice a sí mismo palabras de desprecio, como forma de auto-castigo.

“A mí de niña me pusieron mano dura y sufro de un trauma llamado ‘educación’”, afirmó la mujer que sigue sin entender porqué todas sus parejas terminan siendo agresivas.

“Cuando yo me ponía de caprichosa cuando niña, mi padre me encerraba en una habitación sola para que aprendiera y hoy se lo agradezco”, dijo la mujer que ha sufrido ataques de ansiedad y no se explica porqué teme tanto a estar encerrada en espacios pequeños.

“A mí mis padres me decían que me iban a dejar sola o a regalar con un desconocido cuando hacía mis berrinches y no tengo traumas”, dijo la mujer que ha rogado por amor y ha perdonado reiteradas infidelidades a su pareja con tal de no sentirse abandonada.

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He venido haciendo un análisis de este tiempo con mi miniadolescente:

Utiliza la palabra “ayer” para relacionar todo lo que ha vivido en el pasado. Si fue a la playa hace un mes o cuando era pequeño, dice: “Ayer yo fui a la playa con mami y papi, había mucho sol”.

Cada momento vivido lo tiene en sus recuerdos. Le gusta y disfruta ver sus fotos y videos para recordar sus experiencias.

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En el camino de crecer como adultos, crecemos al mismo tiempo como padres.

Creemos firmemente que debemos estar Presente, porque nuestra presencia les genera confianza, seguridad, felicidad y tranquilidad.

Debemos siempre analizar nuestras palabras, acciones, gestos… porque nuestros hij@s las imitarán ya sea para bien o para mal. Esto es mágico, muchas veces nos podemos quedar sorprendidos por frases que digan, formas de expresarse, etc y es que su temperamento y entorno (interacción social) están relacionándose a diario para crear su personalidad.

Pensamos que si cedemos nos manipulan, pensamos que debemos dejarlos libres, pero también pensamos que debemos estar al tanto de lo que hacen.

Y es que como padres, muchas veces no sabemos qué hacer. Como mantener un equilibrio. Como darle uso a la razón pero también a la emoción del momento.

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