HomebebésDile Sí a la Lactancia Materna!

Cuando estaba embarazada me imaginaba sí iba a ser lo suficiente lechera para alimentar a mi bebé. Tuve muchas ideas erróneas sobre el porque algunas mujeres sí logran alimentar a sus bebés y otras no. Una de ellas era la siguiente: “sí una mujer tenía los senos pequeños no iba a producir suficiente leche”.

Durante el embarazo me preocupe mucho y sinceramente le pedí a Dios que me ayudará o me brindará las herramientas para convertirme en una mamá lechera. Les confieso, que aunque creí que podía ser una mamá lechera siguiendo las recomendaciones brindadas, no estaba del todo segura, y rondaba más en mi cabeza mi idea errónea de que no iba a ser capaz  🙁

El día del nacimiento de mi bebé, esperaba con ansias ese momento, esa unión que iba a convertirme en una mamá lechera jeje recuerdo cuando la enfermera me dijo: “tienes que pegartelo, no importa que te duela, este alimento (calostro) que recibirá ahora lo ayudará mucho y depende de ti, para que puedas seguir lactando”. Dolía mucho, era algo nuevo y el único alivio era que por el bienestar de mi bebé podría hacer cualquier cosa. No me queje nunca cuando me dolía, me acostumbre y sentía que nuestra unión se fortalecía cada vez más.

Las primeras dos semanas fueron terribles, tuve grietas en los senos, me ardían (mi misma leche me sirvió para curarme). Me volví una investigadora en potencia, leía y leía sobre todo lo que pasaba con mi bebé; y Wooow comprobé los grandes beneficios de la leche materna para mi bebé y para mí.

Como no, en la primera semana de tenerlo, baje 10 kilos (aumente 18) y gracias a la lactancia materna en el primer mes, me faltaba bajar solo 3 kilos para llegar a mi peso normal antes del embarazo. Fue tan rápido. Así me fui enamorando de la leche materna.

De igual forma, los beneficios para mi bebé son impresionantes, cada día esta más lindo y más sano. Mi leche lo protege de las enfermedades, se volvió mi antídoto y calmante secreto. Le transmite amor, seguridad, protección, siendo nuestro mejor medio de comunicación.

A pesar de los puntos negativos: cansancio del día y las levantadas en las madrugadas, el estar disponible a cualquier momento del día, o si no lo estaba en presencia física, dejar mi  huella con un tetero de leche materna extraída. Siempre haciendo todo lo posible por estar dispuesta a alimentar a mi bebé, esto ha sido la clave para continuar.

He sabido que muchas mujeres llegan a deprimirse por no generar lo suficiente leche, no soy médico ni nada de eso, pero cada caso es diferente. Algunas porque eligen no lactar según la estética porque “se te caen los senos”, otras porque son tan activas que no se imaginan estando pegadas con sus bebés a toda hora.

En fin, hay de todo un poco. Sin duda cada mujer elige lo que es adecuado para ella y para su bebé. Es respetable cualquier decisión. He sabido que algunas madres prueban de todo para darle leche materna a su bebé y no es posible.

Hoy promuevo la lactancia materna y espero que muchas se enamoren de sus ventajas. Todos conocemos los nutrientes que puede aportar a nuestros hijos, pero también es importante saber cuales son los beneficios para nosotras como madres. Dar leche materna puede protegernos de padecer cáncer de mama, diabetes, artrisis reumatoide y enfermedades infecciosas. Además, sirve para restaurarnos por completo el cuerpo y que vuelva a estar en su estado habitual. Algunos han comprobado que sirve para curar quemaduras, raspones, heridas pequeñas ya que ayuda a acelerar la cicatrización y protege la piel.

Es fundamental tener mucha constancia, dedicación, amor y por supuesto disciplina. La leche materna es a libre demanda, sólo nosotras podemos alimentar bien a nuestros bebés. Al ser a libre demanda es más frecuente darle de comer varias veces al día que a diferencia del biberón o leche de fórmula. Aunque las noches y las madrugadas se vuelven agotadoras, como madres lactantes nos entregamos por completo, y nos comprometemos  con nuestros bebés.

Considero qué cómo madres, debemos estar tranquilas, sin estrés ni preocupaciones que puedan alterarnos y ocasionar que bajemos la producción de leche. Así que mamita, tomate tú tiempo también para ti, sal, distráete un rato, saca el momento para despejar tu mente y sentirte bien contigo misma. Tu estado de ánimo influirá en tú bebé.

Para volvernos unas madres lactantes en potencia, hay que intentarlo una y otra vez. Insistir, persistir, pero nunca desistir. No caer en el error de que “será que quedo con hambre, voy a darle leche de fórmula para que duerma toda la noche y se llene” si pasa una vez, pasa más veces, y como el bebé deje de succionar baja el ritmo de producción. Conozco el caso de muchas mamitas que lo intentaron muchas veces pero por X motivo no pudieron y tienden a ser criticadas y presionadas por la sociedad por no dar leche materna. Aunque bueno también las que lactamos, somos presionadas y criticadas muchas veces cuando lo hacemos en público, porque según algunos (ignorantes para mi concepto) se ve mal?

Como sea, para las mamitas primerizas que aún no han tenido a su bebé, la leche materna es la mejor opción para el bienestar físico y emocional de los dos. Y para las que ya tienen a sus bebés consigo les mando fuerzas para seguir en la batalla. No es fácil pero vale la pena hacerlo!

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